Cada estado en Estados Unidos tiene su propio estatuto de limitaciones para casos de negligencia médica, y estos plazos son estrictos e inflexibles. En la mayoría de los estados, el plazo para presentar una demanda es de dos a tres años desde la fecha en que ocurrió la negligencia o desde la fecha en que el paciente descubrió — o razonablemente debería haber descubierto — la lesión. Esta segunda opción, conocida como la "regla del descubrimiento" (discovery rule), es particularmente importante en casos donde el daño no se manifiesta inmediatamente, como cuando un instrumento quirúrgico es olvidado dentro del cuerpo y no causa síntomas hasta meses después.
Algunos estados tienen plazos especialmente cortos. En Kentucky, Tennessee y Louisiana, el plazo es de solo un año. En Texas, son dos años. California tiene tres años o un año desde el descubrimiento, lo que ocurra primero. Para menores de edad, la mayoría de los estados extienden el plazo hasta que el menor cumpla 18 años, aunque algunos imponen límites máximos incluso para menores. Es absolutamente crítico consultar con un abogado lo antes posible para asegurarse de que no pierda su derecho a presentar una demanda.
Además de los plazos, muchos estados imponen límites o "topes" (caps) a los daños que se pueden otorgar en casos de negligencia médica. Estos topes generalmente se aplican a los daños no económicos — dolor y sufrimiento, angustia emocional, pérdida de calidad de vida — y no a los daños económicos como gastos médicos y salarios perdidos. En California, la ley MICRA limita los daños no económicos a $350,000 (recientemente aumentado y ajustándose por inflación). En Texas, el tope es $250,000 contra un médico individual y $500,000 contra un hospital. En Indiana, el tope total es $1.8 millones incluyendo todos los daños.
Estos topes son controversiales y han sido declarados inconstitucionales en algunos estados, como Illinois y Georgia. Otros estados, como New York, Pennsylvania y New Jersey, no tienen topes para daños de negligencia médica. Nuestros abogados conocen las leyes específicas de cada estado y trabajan estratégicamente dentro de estas limitaciones para maximizar su compensación. En algunos casos, podemos estructurar el reclamo para evitar o minimizar el impacto de los topes, por ejemplo, enfocándonos en maximizar los daños económicos que no están sujetos a límites.